dissabte, 20 d’abril del 2019

Disonancia cognitiva: procesos cognitivos para justificar acciones inmorales

Algunas personas cometen actos aberrantes o inmorales y luego intentar justificarlos. Esto no solo se da por alguna lesión que afecte la empatía, la culpa o el remordimiento, sino que puede ser explicado desde la teoría de  la desvinculación moral.  Esta teoría de Badura expone que todas esas normas y conductas que hemos aprendido durante la socialización forman nuestra moral, de lo que creemos que es correcto o no, pero en algunas situaciones, por conveniencia, conformismo, supervivencia u otras razones , hacemos cosas que no se corresponde con la moral que manejamos. 

A esto lo llamamos desvinculación moral selectiva y es progresiva, poco a poco vamos justificando y aceptando conductas que consideramos inmorales, absurdas, crueles o erróneas. Esta teoría parte de la concepción de que la interacción entre conducta y pensamiento se ven profundamente influidas por factores ambientales, personales y conductuales, siendo la moral también afectada por la influencia de la cognición, la emoción y las interacciones sociales.

Se produce en diferentes niveles:


  • Conducta: Se produce una modificación en la conducta y se reduce la gravedad de los actos.
  • Acción: Reduce la responsabilidad personal de sus actos.
  • Resultado: Se reduce o ignora la gravedad de los hechos o sus consecuencias.
  • Receptor de las acciones: Se busca una explicación que responsabilice a la victima de estos actos inmorales.


El individuo lleva a cabo mecanismos defensivos para justificar su conducta:


  • Justificación moral: Se defiende la conducta justificando que es para una causa mayor y más digno.
  • Lenguaje eufemista: A través del lenguaje se minimiza o elimina la gravedad del acto cometido, planteado de una forma que pareciera no ser dañino. 
  • Desplazamiento de responsabilidad: Se traspasa la responsabilidad de los actos a otras personas, muchas veces a alguien superior. También ocurre que se otorga esta responsabilidad al lugar o la situación.
  • Difusión de la responsabilidad: Se asume na pequeña parte de culpa pero distribuida en grupo.
  • Minimización de consecuencias: Se plantean las consecuencias de la conducta como menores de lo que son realmente.
  • Comparación ventajosa: Se compara la conducta con una mucho peor para que en contraste no parezca tan grave.
  • Deshumanización: Se deshumaniza a las victimas de la conducta, haciendo que disminuya el nivel de empatía.
  • Atribución de culpabilidad: Se atribuye culpa a la victima por el acto que recae sobre ella.


La teoría de Badura nos ayuda a entender porqué en ocasiones nos comportamos de forma contraria a lo que consideramos correcto. “La desvinculación es un proceso bidireccional de dos fases: primero, la legitimación ante uno mismo y el grupo social del que formamos parte, y luego, si esta legitimación es efectiva, la superación del estado de disonancia por haber cometido un acto inmoral.” (Bietti, L. M., 2009)

Percepción social (Segunda parte)

Percepción social y relaciones intergrupales:

La percepción de una persona depende de su entorno social, de sus valores, sus actitudes, su aprendizaje, etc.…

La auto-percepción también es social. Individualidad a partir de la comparación con los demás.


  • Bruner y Taguiri: Son las teorías implícitas de la personalidad.
  • Una característica personal se compone de diferentes rasgos que crean una unidad lógica coherente.
  • Expectativas previas al contacto personal: Prototipos ideales de personalidad.


Teorías de la atribución: Es la importancia de dar sentido, orden, coherencia a nuestro entorno, y son los intentos de explicar las conductas de los demás y de uno mismo.


1. Análisis ingenuo de la acción:

La teoría de la atribución de Fritz Heider es un método que se puede utilizar para evaluar cómo la gente percibe el comportamiento de sí mismo y de la demás gente. La teoría de la atribución está referida a cómo la gente genera explicaciones causales. Heider dice que todo comportamiento se considera que será determinado por factores internos o externos:


  • Atribución interna: Atribución a la persona
  • Atribución externa: Atribución a las circunstancias 



2. La inferencia correspondiente

Edward Jones y Keith Davis sugirieron que las personas realizan inferencias sobre los otros en los casos en que las acciones son intencionales en lugar de accidentales.  Cuando la gente observa que los otros actúan de cierta forma, buscan una correspondencia entre los motivos de ese individuo y sus comportamientos.
Las inferencias de la gente que luego realizan se basan en el grado de elección, la probabilidad de aparición de la conducta y los efectos que tienen en el comportamiento.


3. El análisis de la covarianza:

Kelley profundizó sobre la teoría de Heider agregando hipótesis sobre los factores que afectan la formación de las atribuciones:


  • Consistencia de la información. El grado en el cual el agente adopta el mismo comportamiento ante un evento en diferentes oportunidades.
  • Distinción de la información. El grado en el cual el agente adopta diversos comportamientos ante diversos eventos.
  • Información consensuada. El grado en el cual otros agentes adoptan el mismo comportamiento ante el mismo evento.



4. Atribuciones de éxito o fracaso: Teoría de Weiner. 

Un método realizado de forma correcta (éxito) o incorrecta (fracaso) supone unas atribuciones derivadas del control, locus de control y estabilidad. 


5. Sesgos cognitivos:


  • Error fundamental de atribución.
  • Efecto actor-observador.
  • Creencia de un mundo justo.
  • Falso consenso.
  • Sesgo a favor de unos mismo.


Las atribuciones son mecanismos sociales compartidos que se conforman sobre la base de una ideología social.

dissabte, 13 d’abril del 2019

Percepción social (Primera parte)

Es el proceso por el que obtenemos información de nuestro entorno, por el cual depende del individuo y la sociedad.

En la percepción social existen dos tipos de visiones:


  • Visión individualista: Se centra en los procesos biológicos, donde la persona es pasiva, en el cual la representación es literal.
  • Visión social: Destaca la persona activa


Percepción y actitudes: En los años 40 Bruner estudió los determinantes sociales de la percepción (valores, necesidades, actitudes, motivación, aprendizaje). Defendía que la percepción era como una negociación entre la capacidad biológica de percibir y aquello que seleccionamos para percibir.


  • Experimento de Bruner y Goodman (1947), percepción según la importancia del objetivo para la persona.
  • Experimento de Bruner y Postman (1949), información congruente – información incongruente. Es más difícil percibir aquello para lo que no estamos preparados.


Percepción y motivación: Sus ideas principales es que se trata de un proceso, no un estado. Trata la visión individualista vs. Visión social, el sujeto pasivo vs. Activo, la representación literal de la realidad vs. Elaboración de la información.


  • “El todo es más que la suma de las partes”
  • “La figura se impone sobre el fondo”
  • New Look on perception


Determinantes sociales de la percepción, la percepción como proceso de negociación, el proceso de arriba abajo, la influencia social en la percepción, y la motivación como determinante de la percepción


  • Experimento de McClelland y Liberman (1949), tendencia del sujeto a buscar el éxito en situaciones desafiantes que supongan un reto, que impliquen demostrar capacidad y que permitan evaluar el desempeño del sujeto. No difieren en palabras relacionadas con el fracaso. Las personas que valoraban mucho un área eran más sensibles a palabras relacionadas con esa área.
  • Experimento Wispé y Drambarean (1953), importancia de valores y necesidades. Se dirige más a los estímulos relevantes que a los irrelevantes.

Conducta prosocial: ¿Qué procesos psicológicos involucra y cómo se desarrolla en la adolescencia?

Un estudio publicado en 2006 por La revista mexicana de Psicología toma como muestra 499 jóvenes españoles entre 12 y 14 años  para intentar descifrar los procesos psicológicos que afectan la conducta prosocial durante la adolescencia. Se los analizó durante tres años a través de los instrumentos: Medida Objetiva del Razonamiento Prosocial (PROM), Escala de Agresividad Física y Verbal (AFV), Escala de Inestabilidad Emocional (IE), Escala de Conducta Prosocial (CP), Índice de Empatía para Niños y Adolescentes (IECA), Índice de Reactividad Interpersonal (IRI).

En los últimos años se intentó estudiar la conducta prosocial desde las diferentes variables cognitivas y emocionales, y se llegó a la conclusión de que actúa como una reguladora de la agresividad, ayuda a establecer relaciones sociales positivas y que un bajo nivel de conducta prosocial indica problemas de comportamiento y desórdenes afectivos.  Además se destaca la empatía como su principal motivadora. También parten de estudios anteriores que llegan a la conclusión de que los varones realizan más conductas prosociales públicas para generar aprobación y las chicas lo hacen por emoción empática, lo que lleva a afirmar que los procesos cognitivos de razonamiento ante problemas sociales y las emociones empáticas son las variables que correlacionan sistemática y positivamente la conducta prosocial con la adolescencia. Además resalta la importancia de la regulación emocional para experimentar empatía y facilitar la disposición prosocial.

El estudio de se llevó a cabo mediante un diseño longitudinal, es decir que permite la evaluación de la misma muestra de sujetos en tres momentos con una periodicidad de un año, por tanto los cambios obtenidos en los constructos psicológicos evaluados se pueden interpretar en función de la edad y los cambios evolutivos propios de la misma, controlando así las posibles diferencias que podrían deberse a la evaluación de muestras diferentes en un diseño transversal. Se utilizaron tres variables con el fin de descubrir qué inhibe y qué potencia la conducta prosocial en los adolescentes: variables de personalidad, procesos de razonamiento y variables comportamentales a través de dos escalas, una para evaluar la agresividad física y verbal y otra para evaluar la conducta prosocial. 

Terminado el análisis de los sujetos se vió en los resultados que durante esos tres años no hubo un cambio significativo en su evolución, es ligeramente ascendente. Se demostró que existe un efecto importante de los procesos cognitivos y las emociones en la conducta prosocial, sobretodo de la empatía, y su correlación aumenta con la edad. También reforzó la idea de que la agresividad es contrapuesta a esta conducta y se reduce con la empatía.

El análisis discriminante, el cual describe las variables existentes entre diferentes grupos y determinar cuáles de estas variables son las que más contribuyen a explicar esas diferencias, permite comprobar las variables que diferencian bien un grupo de otro y que en principio son candidatas a ser incluidas en las funciones discriminantes. Entre ellas podemos comprobar que básicamente es la empatía (tanto en su aspecto cognitivo como emocional) junto a la inestabilidad emocional, la agresividad y el razonamiento hedonista las variables que tendrán capacidad discriminadora. Los resultados indican que la empatía es un componente emocional y la que alcanza una correlación más alta con la función discriminante y puede ser predictor de la conducta prosocial.

En resumen, los resultados obtenidos permiten establecer un perfil predictor de los adolescentes prosociales que incluye como variable estrella la empatía, y con un peso importante, pero inferior, los procesos de razonamiento prosocial. Por tanto, si mantenemos la importancia de desarrollar la conducta prosocial como facilitadora de las relaciones sociales e inhibidora de conductas desadaptadas, se pone de relieve la necesidad de educar en la empatía y en los estilos de razonar ante problemas sociales para potenciar el desarrollo prosocial de los adolescentes.

Persuasión (Segunda parte)

A continuación veremos algunas técnicas de persuasión, las más estudiadas y eficaces.

1. Técnicas basadas en la reciprocidad

Aquellas en las que la interacción entre fuente y receptor provocan en el receptor la idea de que se le está realizando una concesión, lo cual hace que sea más propenso a devolver el favor. 

Dentro de estas técnicas destacan:


  • Técnica de la puerta/el portazo en la cara: la fuente hace una oferta inicial muy exagerada y costosa para el receptor que sabe que éste va a rechazar. Una vez el receptor la rechaza la fuente va a ir rebajando progresivamente el nivel de costo, para finalmente llegar al punto que era el objetivo desde el primer momento. Así, el receptor considera que se le ha hecho una gran rebaja, con lo que se facilita que acabe accediendo a la oferta.
  • Técnica “esto no es todo”: ofrecer, además de la oferta inicial, un pequeño obsequio extra. El obsequio se ve como una regalo, de modo que de nuevo se facilita que el receptor se sienta favorecido y quiera aceptar la oferta. 
  • Técnica de la palmada en el hombro: establecer una vinculación informal y en parte emocional entre fuente y receptor, haciendo que el receptor sienta la necesidad de corresponder a la relación que tiene con la fuente. 


2. Técnicas basadas en el compromiso

Se basan en el deseo del receptor de ser coherente con sus actitudes y acciones previas. También son las que plantean más dilemas morales en sus versiones más extremas, ya que algunas rompen con la idea de que emisor y receptor deben partir desde la igualdad de condiciones al ser el emisor quien sabe toda la información necesaria y juega con ventaja. Es por eso, también, que saber reconocer estas técnicas nos ayudará a no dejarnos atrapar por ellas.

Las principales y las más utilizadas son las siguientes:


  • Técnica del amago o “low-ball”: el receptor acepta una oferta de la fuente, pero una vez aceptada la fuente pone énfasis en informaciones que vuelven el trato algo menos atractivo. Esta información no puede ir en contra de los datos proporcionados al principio por el emisor, pero forman parte de "la letra pequeña" de lo que se ha negociado. El receptor puede rechazarla, pero el deseo de ser firme puede provocar que decida aceptar la oferta igualmente.
  • Técnica del pie en la puerta: hacer una oferta inicial pequeña, fácilmente aceptable por el receptor. Una vez aceptada, se puede proceder a hacer ofertas cada vez mayores. 
  • Técnica del cebo y el interruptor: cuando el receptor accede a la oferta, el producto en cuestión que le atraía se ha agotado, pero se ofrecen otras opciones semejantes.


3. Técnicas basadas en la escasez

Pretenden aumentar el valor de lo ofrecido a ojos del receptor por tal de que éste lo acepte. 

Destacan dos técnicas:


  • Técnica de “jugar fuerte para conseguir algo”se insinúa que el producto es escaso y difícil de obtener con el fin de que el receptor se vea motivado a adquirirlo. 
  • Técnica de la fecha límitese indica que la oferta es solo temporal, con lo que se invita a adquirirla rápidamente antes de que se acabe. 


4. Técnicas basadas en la aprobación social

Pretenden utilizar la necesidad de los receptores de sentirse parte de la sociedad, utilizando como argumento que una gran parte de la población acepta o aceptaría la oferta que se le ofrece.

En este caso destaca el uso de estadísticas o técnicas de inclusión en el grupo.


5. Técnicas basadas en la autoridad

Actúan bajo la consideración de que un experto en un tema va a tener un mejor criterio sobre éste que otros, incluyéndose el receptor. Destaca principalmente el uso de testimonios expertos. 

Se emplea la experticia de uno o varios individuos con el fin de hacer ver al receptor que la oferta que se le aplica es más valiosa que otras.


6. Técnicas basadas en la simpatía

Se basan en crear una sensación de parecido y cercanía entre la fuente de persuasión y el receptor. 

Destacan las siguientes:


  • Uso de elementos que propicien la sensación de familiaridades común emplear el entorno, la forma de vestir e incluso la conducta y formar de expresarse de manera que el receptor se sienta lo suficientemente cómodo como para aceptar la oferta. 
  • Atractivo físico: el uso del atractivo físico y personal de la fuente facilita que el receptor se vea atraído por aquello que provenga de la fuente, con lo que es frecuente que acepte la oferta.
  • Uso de celebridades: se usa el reconocimiento público de un personaje famoso e influyente con el fin de modificar la percepción del o de los receptores sobre una oferta concreta. 

dimecres, 10 d’abril del 2019

Persuasión (Primera parte)

La persuasión es la influencia social de las creencias, actitudes, intenciones, motivaciones y comportamientos. Es un proceso destinado a cambiar la actitud o el comportamiento de la gente hacia la adopción de una idea o actitud, mediante el uso de argumentos ya sea que cambien sus pensamientos y opiniones en creencias, o métodos de ver la vida. Confía en "peticiones" más que en la coacción.

Ésta dependerá principalmente de cómo se procese el mensaje y el nivel de implicación y familiaridad que tengamos con el tema del que se nos intente persuadir. Así, alguien que no considere relevante el tema tratado será menos propenso a empezar a analizar el contenido del mensaje. Mientras que alguien que le dé una alta importancia al tema del que se hable y que se sienta interesado por este, atenderá especialmente al contenido del mensaje, evaluándolo de forma crítica.

Por supuesto, hay que tener en cuenta que el proceso de persuasión no es directo. Algunos elementos que dificultan que se produzca un cambio real son el hecho de presentar argumentos débiles que el receptor pueda contrarrestar reforzando aún más su punto de vista inicial.

Además, creer que nos quieren manipular mediante el engaño hace más difícil el proceso de ser persuadido, provocando una resistencia e incluso una acción contraria ya que nuestra libertad personal se siente atacada. Esto recibe el nombre de reactancia.

Para comprender mejor en el proceso por el cual una persona o medio puede influir en otra, hay que tener en cuenta cuales son los elementos clave del proceso.


  • Emisor: hay dos características que se tienen muy en cuenta a la hora de ser o no ser persuadidos, su atractivo y su credibilidad. Se ha demostrado que de manera general consideramos más confiables a aquellos individuos que percibimos como más atractivos, por el Efecto Halo, en que suponemos que alguien que tiene una buena cualidad seguramente tendrá otras. Pero la característica más influyente de la fuente a la hora de persuadirnos es la credibilidad, que viene dada ante el nivel de competencia de la fuente en el tema en cuestión y la sinceridad percibida.
  • Receptor: las principales características que afectan a la hora de ser influidos son el nivel de inteligencia, la autoestima y el nivel de implicación con el tema. El efecto del nivel de inteligencia no se debe tomar como una medida directa. Alguien con mayor inteligencia sí tendrá más recursos para poner en duda los argumentos esgrimidos en la persuasión. Al tener una capacidad mayor a la hora de aprender y de utilizar en tiempo real la información memorizada, la manera de dialogar de las personas más inteligentes resulta más fluida y consistente, algo que se plasma en los resultados que obtienen a la hora de convencer. Respecto a la autoestima, nos encontramos con que a menor autoestima, menor probabilidad de que consideremos nuestros propios argumentos como válidos, aceptando más fácilmente los de otros.
  • Mensaje: el hecho de emplear un mensaje más racional o más emotivo dependerá del tipo de respuesta que se quiera favorecer. También afecta que el mensaje incorpore elementos que provoquen miedo o sensación de amenaza. La persuasión se da más a menudo con un mensaje cerrado o abierto, indicándose que por lo general es mejor dejar una conclusión abierta a la interpretación, guiada en la dirección de la que se quiere persuadir. Esto puede ser debido a que de esta manera los oyentes quedan más satisfechos al llegar a esas conclusiones, algo que experimentan como si hubiese sido un descubrimiento realizado por ellos mismos, sin que alguien les intente imponer una idea desde fuera. Resulta más persuasor mostrar ambas posiciones, los argumentos a favor y en contra, pues de lo contrario resulta más perceptible que la intención del mensaje es la de crear publicidad o propaganda más que aportar datos para decidir racionalmente, y esto termina provocando reactancia.


dijous, 4 d’abril del 2019

La salud mental en el lugar de trabajo

Lo que se considera importante en nuestro lugar de trabajo, es poder crear un entorno saludable para así poder beneficiar a las personas empleadas, y a la sociedad.

En la época donde nos encontramos en estos momentos, el trabajo es beneficioso para la salud mental. Sin embargo, un entorno laboral negativo puede causar problemas físicos y psíquicos. El acoso y la intimidación en el trabajo son problemas frecuentes que pueden tener considerables efectos negativos en la salud mental.

Una de las principales causas de discapacidad en el mundo laboral, es la depresión. A parte de que esta discapacidad requiere muchos gastos económicos mundiales, el desempleo es un factor de riesgo de problemas mentales, mientras que la obtención de un empleo o la reincorporación al trabajo ejercen efectos protectores.

Los riesgos para la salud mental relacionados con el trabajo pueden ser:

  • Políticas inadecuadas de seguridad y protección de la salud.
  • Prácticas ineficientes de gestión y comunicación.
  • Escaso poder de decisión del trabajador o ausencia de control de su área de trabajo.
  • Bajo nivel de apoyo a los empleados.
  • Horarios de trabajo rígidos.
  • Falta de claridad en las áreas u objetivos organizativos.

Para poder crear un mejor entorno saludable y evitar estos problemas de salud, es necesario seguir unas pautas:


  • Proteger la salud mental reduciendo los factores de riesgo relacionados con el trabajo.
  • Promover la salud mental desarrollando los aspectos positivos del trabajo y las cualidades y capacidades del personal.
  • Tratar de solucionar los problemas de salud mental, con independencia de su causa.
  • Tomar conciencia del entorno de trabajo y de cómo se puede adaptar para promover una mejora de la salud mental de los distintos empleados.
  • Aprender de las motivaciones de los directivos y empleados de la organización que han adoptado medidas.
  • Conocer las necesidades de cada trabajador y las oportunidades de que dispone, con el fin de elaborar mejores políticas en materia de salud mental en el lugar de trabajo.
  • Conocer cuáles son las fuentes de apoyo a las que pueden recurrir las personas para pedir ayuda.