La
conducta prosocial es algo nuevo en el campo de la psicología y actualmente se
define como la realización de acciones voluntarias que benefician a otros sin
anticipar ninguna recompensa exterior, también se suele relacionar con el
término altruismo. Entre autores se debate si usar los conceptos de forma
indistinta o delimitar su uso a realidades bien diferenciadas. Quienes lo
diferencian consideran que el altruismo se centra en la intención, mientras que
la conducta prosocial en el efecto.
No
es fácil determinar o conceptualizar la conducta prosocial, por eso podemos
encontrar diferentes tipos. Desde la observación de niños se pueden ver
conductas como bondad con los iguales, expresar preocupación por los problemas
de los otros o su tristeza, defensa, invitación a jugar o ayudar a otro niño
o un adulto herido, dar consejos o estrategias para aplicar las reglas del
juego o realizar con éxito una tarea, recoger objetos del suelo y compartir
beneficios. Se incrementa el número de actitudes prosociales con la edad y al
analizarlas se llega a varias relaciones entre ellas:
- Conducta prosocial de ayuda directa versus conducta prosocial de ayuda indirecta.
- Conducta prosocial solicitada versus conducta prosocial no solicitada.
- Conducta prosocial de ayuda identificable versus conducta prosocial de ayuda no identificable.
- Conducta prosocial de ayuda en situación de emergencia versus conducta prosocial de ayuda en situación de no emergencia.
- Conducta prosocial de ayuda en situación de emergencia versus conducta prosocial institucionalizada.
- Conducta prosocial espontánea versus conducta prosocial no espontánea.
Realmente hay mucha más variedad de conductas e intentos de
catalogarlas, una forma de verlo sencillamente es desde la forma de actuar de
los niños y encasillarlo en: Ayuda
instrumental, ayuda no instrumental, ayuda en situación de emergencia, consuelo/confortar,
compartir, compartir beneficios, donación, defensa y cooperar.
Desde la psicología social se busca comprender las razones por las
cuales se dan estos comportamientos. Se ha desarrollado la teoría de intercambio
social, que postula que solo realizamos la acción si vemos que hay un
beneficio a cambio y que es más grande que el costo que supondrá hacerlo. Y de norma
social, que afirma que actuamos por obligación de las normas impuestas por
la sociedad que nos indican qué
conductas son las apropiadas. Como normas importantes que llevan a lo
prosocial se consideran esencialmente la de reciprocidad y
la de responsabilidad social.
Estas
no son las únicas teorías, hay muchas más por ver y comentar, como la del
psicoanálisis, y muchas más vendrán tras este nuevo espacio que abordar dentro
de la psicología.
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